El entierro de conservación como acción climática
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Devolver nuestros cuerpos a la naturaleza en un cementerio de conservación es un último gesto de cuidado hacia el planeta.
El entierro de conservación es una forma de entierro natural o ecológico que va un paso más allá de reducir los impactos ambientales negativos del entierro. Evita prácticas poco sostenibles y garantiza la protección permanente de una importante zona de conservación: un refugio natural resiliente y un lugar sagrado para las personas y la vida silvestre de las generaciones venideras.
En el Bluestem Conservation Cemetery [Cementerio de Conservación Bluestem], el entierro natural tiene lugar en 87 acres de praderas y bosques del Piamonte, cuidados y restaurados por una red de voluntarios y socios de la comunidad. El entierro de conservación en este lugar es una acción climática significativa que contribuye a la mitigación, la adaptación y la resiliencia ante nuestro clima cambiante. En Bluestem, somos conscientes y aprendemos constantemente sobre los múltiples y complejos beneficios que ofrece el entierro de conservación.
El entierro de conservación reduce los residuos y las emisiones.
El entierro natural es la forma más sencilla de devolver nuestros cuerpos a la tierra. Elimina el uso de combustibles fósiles para la cremación, así como los líquidos de embalsamamiento, los plásticos, los metales y las bóvedas de concreto que se utilizan a menudo en las prácticas funerarias convencionales. Solo se utilizan materiales biodegradables, como un sudario de lino o un ataúd de pino, lo que conserva los recursos naturales y nutre los suelos que lo necesitan en lugar de introducir contaminantes nocivos al suelo, agua y aire. En lugar de lápidas o monumentos, las tumbas se marcan de manera sencilla, se registran con GPS y se dejan integrar en el paisaje natural.
En Bluestem, las personas que han cuidado la tierra a lo largo de sus vidas eligen, al final de sus vidas, realizar un último acto de cuidado hacia el planeta. Ya sea eligiendo un entierro natural para uno mismo, trabajando como voluntario en un equipo de entierros o cuidando la tierra, hay muchas maneras de ayudar a administrar este lugar de descanso sagrado y natural, donde las decisiones sobre la vida y el final de la vida son oportunidades para una acción climática duradera.
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Este artículo fue escrito en abril de 2026 por Katie Mangum, coordinadora de Operaciones de Bluestem. Todas las ilustraciones fueron realizadas por Rebekah Foster, pasante de Bluestem. Agradecemos el apoyo del resto del equipo de Bluestem — Heidi Hannapel, Jeff Masten, Lionel Reid-Shaw y Margot Lester. ¿Le gustaría conversar con nosotros sobre el clima? Por favor contáctenos.